Viña Puebla la magia de Fernando Toribio

Entre Barricas

Cuando se comienza a conocer la joya gastronómica que es la provincia de Badajoz, llegar a la zona de Matanegra, quizás sea lo mejor que podéis hacer, porque allí se encuentra la bodega de Fernando Toribio “Viña Puebla”

Esta bodega comenzó su andadura de la mano de su padre, que mandó hacer in situ, unos cien depósitos de cemento armados hasta la boca, depósitos  que Fernando Toribio hijo, vio cómo se construyeron, son los que hoy trabajan sin descanso durante todo el año, para transformar las uvas, que con esmero y gran criterio, Fernando escoge cada año para elaborar sus vinos.

En esta antigua bodega hay una persona “Quiko” el bodeguero que lleva en ella desde que tenía solamente 14 añitos,  pasando por él la friolera de unas cuarenta vendimias por sus manos y controla hasta la última gota de mosto y de vino que se pasean por los cien depósitos cada año.
Entre depósitos de cementos y bombas que mueven los vinos, cada año salen de esta bodega en semi penumbra los que se encuentran entre los mejores vinos extremeños, llenos de fuerza, de marcada personalidad pero con una elegancia que, se consigue cuando tienes buena materia prima y las ideas muy claras, como las tienen en Viña Puebla.
Junto a Fernando Toribio está el enólogo Luis Pérez Mahedero, que desde hace unas cuantas vendimias se encarga de llevar todo el equipo técnico, obteniendo una gran trazabilidad en cada vino, que solamente se consigue con esfuerzo y gran tesón

.

De esta bodega y de estas barricas salen cada año miles de litros de vinos, de gran calidad y con un palmares que lo abala copado de medallas y premios, que  mantienen bien alto en el lugar que le corresponde a esta bodega familiar  de esta subzona extremeña llena de peculiaridades  que la hacen tan grande.
La zona de Matanegra,  que con sus casi seiscientos metros de altitud, consigue una que el contraste de temperaturas entre el día y la noche sea mayor que otras zonas, pudiendo adquirir así una acidez mas viva y natural que ayuda a la  fijación de los aromas en el hollejo de una manera mas acentuada.
El estandarte de la bodega es su crianza Madre del Agua que ha hecho de Extremadura su lugar de origen y el punto de partida para ponerla en el mapa, porque  Extremadura  ha sido tierra de graneles y lo seguirá siendo, como muchas DO, pero el contrapunto a tanta cantidad lo ponen vinos como este y como su Maná, el blanco de tinta, de garnacha, que nada más salir el año pasado ya se hizo con la medalla de oro en el Concurso Internacional de Garnachas del Mundo.
Ole por Este gran elaborador, que cada año nos sorprende con vinos diferentes que enamoran.

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