Slow Food, una forma de alimentarse

Mundo Gastro

Slow Food, una forma de alimentarse

Slow Food fue fundada en los años 1986 por Carlo Petrini y por un grupo de activistas con el objetivo inicial de defender las tradiciones regionales, desde 1989 en una asociación internacional que no ha dejado de crecer. Su símbolo es un caracol, por la velocidad a la que se mueve por la vida este animal

Han pasado más de 30 años. El popular concepto culinario y ecológico alcanzaba esta edad desde que empezó a practicarse a mediados de los ochenta gracias a su fundador, Carlo Petrini. Un revolucionario italiano convencido de que necesitábamos ir más despacio a la hora de vivir y, sobre todo, a la hora de comer.

Una forma de entender la alimentación sustentada en principios humanistas, ecológicos y hedonistas y que lucha por salvaguardar gastronomías, productos y métodos de cultivo regionales.

Comer con atención, conocimiento y lentitud, tomando consciencia de aquello que se esté ingiriendo. Optar por productos naturales, no procesados de forma industrial, escogiendo género local y de temporada, dejando a un lado el resto. Cocinar con las recetas locales, contribuyendo a que no se pierdan y a afianzar una cultura propia, una identidad, que demasiadas veces peligra.

  • Educar el gusto contra la calidad mediocre de la comida y los fraudes alimentarios.
  • Acciones para salvaguardar la cocina local, las producciones tradicionales y las especies vegetales y animales en peligro de extinción.
  • Un modelo de agricultura nuevo, que sea menos intensivo y más limpio. Este modelo debe estar fundamentado en los conocimientos de las comunidades locales y debe ser capaz de ofrecer perspectivas de desarrollo incluso en las regiones más pobres del planeta.
  • La protección de los alimentos, las materias primas, las técnicas de cultivo y de transformación, que hemos heredado de los usos locales consolidados en el tiempo.
  • La defensa de la biodiversidad de las especies, tanto cultivadas como salvajes.
  • La protección de locales gastronómicos que por su valor artístico, histórico o social, forman parte del patrimonio cultural.

La recuperación de la cultura gastronómica de cada región o filosofía Km 0 se centra en rescatar todas las costumbres culinarias de los pueblos utilizando los productos locales que se han producido en una extensión no superior a 100 km

El respeto por quien produce los alimentos y por el medio ambiente.

El Arca del Gusto nacida puesta en marcha en 1996 con el objetivo de crear un catálogo de productos alimentarios en peligro de desaparición, desde este movimiento cuya misión es recuperar y catalogar alimentos olvidados o en peligro de desaparecer, agrupar razas de animales singulares, productos gastronómicos de índole artesana, gran valía contrastada y producción artesana también en riesgo de extinción.

Estos productos deben cumplir los siguientes requisitos, tener una calidad gustativa excepcional, ser autóctonos de un área concreta, ser producidos de forma artesanal y en pequeña escala, ser cultivados con métodos sostenibles y comercializados siguiendo los criterios del comercio justo.

El “Arca del Gusto” describe aromas, sabores y variedades y promueve su cultivo y consumo local para salvaguardarlos como herencia y patrimonio de la humanidad. Hasta la fecha el “Arca del Gusto” tiene documentados, archivados y reconocidos más de 1.500 productos producidos en todo el mundo.

Slow Food” puso en marcha en 2004 la Universidad de Ciencias Gastronómicas de Pollenzo, una institución que aborda las ciencias gastronómicas desde un punto de vista muy amplio que incluye desde la microbiología hasta el arte. Esta institución, la primera en estudiar los vínculos entre alimentos y culturas, incluye máster y formación teórica y práctica impartida por casi una veintena de docentes

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