Plátano Rojo, la nueva fruta de Instagram

Mundo Gastro

Originarios de Asia, los plátanos rojos se producen en territorio francés, Emiratos Árabes Unidos y Sri Lanka, entre otros. En América Latina se conoce bajo diversos nombres como plátano rojo, plátano morado, colorado, tafetán, plátano macho rojo o banana roja.

El plátano rojo no es una variedad Cavendish como el tradicional plátano de Canarias, así que más allá del color exterior, también el tamaño y sabor marcan las diferencias.

Este fruto es de un tono púrpura rojizo muy particular, su cáscara es algo más gruesa y es un poco más pequeño que el plátano Cavendish, el tradicional plátano de Canarias  que cuenta con Indicación Geográfica Protegida. El interior tiene tonalidades que van del color crema a un rosado claro, la textura no varía mucho de lo ya conocido, pero su sabor es ligeramente más dulce y notas a frutos rojos, especialmente a frambuesas.

Este varietal podría ser una alternativa al plátano Cavendish, amenazado de la enfermedad del mal de Panamá.

Su periodo de cultivo es más largo que el de otras variedades, pero es más resistente a las enfermedades o a fuertes vientos.

El plátano rojo es rico en vitamina C, potasio, betacaroteno y antioxidantes, por lo que se recomienda para prevenir resfriados. Además, estimula el sistema digestivo y favorece el estado de ánimo.

Su contenido de agua es menor por lo que se puede conservar durante más tiempo en un lugar seco y fresco a una temperatura no menor a los 10°C, ya que es entonces cuando sus características organolépticas cambian.

Además de las diferencias en el fruto, también el cultivo de esta variedad es diferente. Su periodo de maduración es más largo. Tienen que pasar hasta 100 días para recolectarlo y existe una diferencia considerable de calidad cuando esta maduración se produce en invierno.

Existen muchas variedades de plátano rojo en el mundo, tanto del género Musa acuminata, el más común para consumo, como del Musa balbisiana. Son más populares en países latinoamericanos como Bolivia, Guatemala o Ecuador, además de diferentes zonas del sureste asiático. Como ocurre con los amarillos, los hay más grandes, más pequeños, más finos, más gruesos, más dulces o más agrios.

Más interesante es la textura al corte de la pulpa; el interior es mucho más intenso, con un color anaranjado y tintes rojos que se acentuaba en las piezas más maduras, con el paso de los días. Es un plátano más cremoso, meloso, muy sabroso y agradable al masticarlo, pero con un sabor mucho más atenuado que su primo común.

Porque este plátano no sabe a frambuesa, ni tampoco es más dulce. Recuerda más bien a un mango suave, con toques de manzana Golden, y solo algún recuerdo remoto a bayas, pero sin acidez ni ese dulzor intenso típico del plátano amarillo de Canarias maduro. Sabe a plátano, pero menos dulce, menos fragante, con un retrogusto agrio en absoluto desagradable.

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