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Melón mochuelo y azul, de tradición castiza

Mundo Gastro

Desde el año 2012 el IMIDRA ha llevado a cabo un estudio de las distintas variedades autóctonas de melón y finalmente han sido tres las seleccionadas para su reintroducción al cultivo, destacando por sus características y por ser endémicas de la zona las variedades mochuelo, piel de sapo tradicional y azul, que vuelven a formar parte del sabor y la cultura gastronómica de Madrid.

Se trata de productos originarios de Villaconejos pero que corrían peligro de desaparición por su escasa producción y limitadísima distribución

Las variedades de melón más apreciadas por los consumidores madrileños vuelven al mercado cuando iban a desaparecer.

El melón Mochuelo tradicional es muy apreciado por su sabor, con un excelente equilibrio entre dulzor, acidez y aroma, y por su pulpa blanca, sin hebras, y piel muy fina, lo que facilita su corte. Es uno de los melones con mayor contenido en vitamina C. Es un melón muy lleno, aguanoso, aromático de sabor dulce y exquisito paladar. El nombre de melón mochuelo se debe a las estrías conocidas como «escritura» que le dan un color parecido al del ave.

Se encontraba en regresión debido a su menor productividad y a los cuidados que precisa su cultivo y conservación.

Se siembra de finales de abril a primeros de mayo y su recolección se inicia en agosto. El Melón mochuelo es algo tardío en comparación con otras variedades y en esta es muy importante cortarlo en su punto justo de madurez, lo cual podríamos decir que es un arte. Si el melón mochuelo se corta verde no evoluciona, es decir, se queda verde.

La cama verde-amarilla en esta variedad es un indicativo de madurez. Tiene una producción muy pequeña pero por sus propiedades podríamos decir que se incluye en la frutería de alta gama.

El melón Azul, como melón de larga conservación sin empleo de bajas temperaturas lo hace ideal para su consumo en las fechas navideñas, esto ha hecho que este año aumenten las expectativas de producción, lo que podrían sacarle de la lista de variedades en peligro de desaparición.

Su nombre se debe a su piel verde-azulada, con la tonalidad azul más marcada en forma de bandas longitudinales. Es una variedad que tuvo su origen a partir de la Piel de Sapo Tradicional.

Presenta un equilibrio muy adecuado entre el dulzor, acidez, jugosidad y los distintos aromas. Permite una conservación excelente, y constituye una importante fuente de vitamina A, muy útil en la lucha contra los cánceres de pulmón y de la cavidad oral. También es rico en antioxidantes como beta-caroteno, luteína, zeaxantina y criptoxantina. Todos ellos tienen la capacidad de proteger de los radicales libres a las células y otras estructuras corpóreas, lo que ayuda a la prevención de problemas de colon, próstata, mama, endometrio, pulmón y páncreas.

De igual modo, el melón contiene niveles moderados de potasio (100 g de fruta proporcionan 267 mg de este electrolito) y elevados índices de vitaminas B, B3, B5 y C, al igual que minerales como el manganeso.

Como curiosidad, indicaremos que existen melones machos y hembras, estas últimas con bastante mejor sabor. Para saber diferenciarlos hay que fijarse una vez más en la retaguardia del vegetal, donde se une con la mata. Si tiene círculos blancos en dicha área se tratará de una hembra, y cuanto mayor número de ellos ostente más dulce será.

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