Chocolate Rosa, el nuevo ídolo el fooporn

Mundo Gastro

Hasta 2018 no tuvimos conocimiento de su existencia, y sólo entonces el cuarto chocolate llegó al mercado, aunque en cantidades limitadas. Lo llaman “Ruby” o “Rubí”, que se suma ya a los mundialmente conocidos chocolate negro, con leche y blanco.

En España fueron unos pocos artesanos los que las pasadas Navidades comenzaron a comercializarlo.

Con un nuevo sabor, original e innovador, nos ha llegado desde las recónditas tierras de Costa de Marfil, Ecuador y Brasil, tras una estricta selección, se recoge la materia prima para después producir este singular tipo de chocolate que ha costado a la empresa franco-belga Barry Callebaut doce años poder llevarlo a cabo y comercializarlo, ya que fue entonces cuando descubrieron sus atributos únicos, presentes de forma natural en algunas habas del cacao.

No en vano, son dichas habas las que le aportan el color rubí y el sabor único, que provienen del polvo extraído durante el proceso, estas habas de color violáceo sin fermentar se someten a un proceso específico para liberar el color y el sabor de forma natural.

Con la fermentación y el tostado tradicional, el cacao adquiere su tonalidad marrón y su sabor amargo, con todos sus matices. Sin embargo, con este nuevo procedimiento de tostado, han conseguido mantener el color natural del grano y la nota acidulada que el producto en sí tiene. Ha sido un proceso muy pionero que hoy nos permite descubrir el cuarto chocolate.

La empresa con sede en Suiza se empleó a fondo durante más de una década, investigando junto a la Jacobs University de Alemania, con el fin de identificar las habas Rubí RB1 y perfeccionar la producción de este chocolate tan especial.

Para desarrollarlo no se le añade ningún tipo de fruto, baya, colorante o aditivo; tampoco ha sufrido modificación genética alguna estando su color motivado por la aparición natural de un precursor típico en ella que provoca su tan peculiar color y sabor

Nos encontramos ante un chocolate natural que no es dulce, amargo o lechoso, sino una mezcla de notas afrutadas y suaves, con un sabor

Hay que remontarse hasta el año 2004 para conocer su descubrimiento: cuando se trabajaba sobre los beneficios para la salud de los flavonoides del chocolate para la salud, en algunas habas encontraron por casualidad dicho tono rosáceo, que contenía un potencial enorme.

Fue así como la empresa se lanzó a su investigación y años más tarde registró una patente para ‘material derivado del cacao’ de habas sin fermentar.

El embrión de lo que hoy es el chocolate rubí. Tras años de investigación se procedió, finalmente, a su fabricación, priorizando, obviamente, el proceso de los granos, con el fin de aportarle dicho color rubí recogido del polvo que desprende la semilla al ser procesada.

Los expertos creen, además, que el Rubí podría quitarle parte de cuota de mercado al chocolate con leche y posicionarse por encima del chocolate blanco.

Nutricionalmente, es similar a otros cacaos, todo depende del uso posterior que se le dé y las cantidades de azúcar y otras sustancias que se añadan

De momento, su principal aplicación estará en la confitería del chocolate. No parece lo suficientemente estable al calor como para ser utilizado en otros productos.

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