Cheese Tea, esnobismo gastronómico

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El Cheese tea, el nuevo esnobismo gastronómico, aunque su popularidad ha crecido en los últimos meses, el cheese tea no es nuevo. Comenzó a venderse hace casi una década en los puestos de comida de Taiwán y desde allí llegó a China. Fue la cadena Hey Tea, especializada en té con leche, la que lo popularizó y consiguió que se formaran largas colas a las puertas de sus tiendas para probarlo.

La base del cheese tea suele ser el té negro, oolong o verde y en su origen se empleaba queso cremoso, culmina con una generosa espuma de queso elaborada con nata montada, leche, azúcar y sal. Este sutil sabor hace que la amargura del té se enmascare y se pueda disfrutar de una bebida suave sin necesidad de añadir otros edulcorantes.

La versión occidentalizada de cheese tea, la que se puede encontrar en el barrio de Queens en Nueva York o en Londres, mezcla variedades de té de gran aceptación en el mercado actual como el matcha, el jasmin o el oolong con toppings de queso crema. Según la receta, al queso se le añade nata montada, leche condensada, chocolate u otros ingredientes

Entre lo dulce y lo salado, hay recetas de té con queso que se degustan en frío y otras en caliente. Sin embargo, los más puristas señalan que la proporción de ingredientes debe ser 80% té y 20% topping de queso.

Si bien el queso no es un producto tradicional de la cultura china, éste se ha apoderado rápidamente de sus platos y, aparentemente, también de sus tazas

Primero, China se aficionó a la pizza y ahora se rinde al té con queso, dos ingredientes que a priori no encajan, pero que congregan multitudes ante los locales dónde lo sirven. De China, Taiwán y Hong Kong, la moda llega ahora a Estados Unidos y Reino Unido, y todo apunta a que el cheese tea causará furor en el mundo.

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