Todo lo que no sabías sobre el ajo

sopa de ajo 1

Todo lo que no sabías sobre el ajo

DESCUBRIENDO

No siempre los grandes amigos lo son desde el principio. Y es que puede que el ajo sea hoy un pilar de nuestra gastronomía pero no siempre fue así. En España el ajo tuvo una mala aceptación inicial por el mal aliento que produce, y estuvo prohibido para los caballeros según la disposición Ordenamiento de la Banda y del torneo y de la justa del Rey Don Alfonso XI. Ademas de hallarse en varios escritos donde se recomendaba no beber vino fuerte ni comer ajos antes de estar en presencia de cierto obispo y es sumamente conocida la aversión de nuestra reina más creyente a dicho producto.

sopa de ajo 2

Sabías que…?

En Egipto se alimentaba  a los esclavos con ajo y cebollas ya que les protegían de los parásitos internos  y les hidrataban durante horas

Pero en este articulo vamos a hablar de como esa relación inicialmente tortuosa ha acabado en una autentica relación de hermandad.

Son varios los orígenes que se atribuyen al ajo pero parece que el más aceptado es que proviene del centro de Asia, del antiguo Turquestan, de donde viajó a China, India, Mediterráneo y resto del mundo

En Egipto se alimentaba  a los esclavos con ajo y cebollas ya que les protegían de los parásitos internos  y les hidrataban durante horas (y además mantenían un cuerpazo dorado bajo el sol y los latigazos)

Más adelante, como se lee en los escritos de Ateneo,  los atletas lo consumían antes de los entrenamientos, y  Galeno lo utilizaba en muchas de sus fórmulas medicinales. Y ya ven, la homeopatía sigue ganando adeptos con el ajo como uno de sus principales ingredientes.

Y aunque hemos dicho que el ajo no tuvo la acogida que se merecía en España, fue un gran remedio en el hambre de postguerra, que le concedió el puesto que merece: ser la piedra angular de la gastronomía española.

Y explicado de dónde viene, les explicaré lo qué es (como los antiguos vendedores de carromato que contaban su viaje, su origen, antes de dar a conocer su verdadera identidad)

El ajo, o allium sativum pertenece a la familia de las liliáceas, y se compone de bulbos recubiertos de pieles similares a pergaminos. Su plantación se realiza en invierno o comienzos de primavera y es necesario desecarlo para conservarlo.

Aunque solemos ver un sólo tipo en los mercados, se suele dividir según el tallo (duro o blando) y según la coloración (blanco, rosado, rojo o negro). Entre las variedades más llamativas encontramos el Akukeli de la región de Chol Chol en Chile, el Rosado de Bailadores en Venezuela, en ajo de viñas, en bosques húmedos y orillas de ríos, el ajo de oso, en los bosques silvestres e Europa, o el ajo de India.

Aunque gracias a Pasteur y unos cuantos señores con gafas, la medicina moderna ha avanzado horrores, hay que destacar las virtudes del ajo, que quizás no conozcan:

  • Es antiinflamatorio, anti-coagulante, y depurador.
  • Es antiséptico de uso tópico (es decir, no puede cauterizarse un espadazo en el hígado comiéndose un ajo, pero si frotarlo con pequeños cortecitos en las manos)
  • Ayuda a reducir la hipertensión: salvo si se le añade aceite, pan y un cochinillo.
  • Aumenta los niveles de serotonina en el cerebro reduciendo los niveles de estrés. Y piense la de broncas que se ahorrara de su jefe si se come media cabezas de ajo antes de entrar en su despacho.
  • Es un antioxidante gracias  a la alicina y la quercitina, y un potente expectorante en casos de bronquitis.
  • Pero no se afanen a usarlo como si fuese una Aspirina: en caso de operación reciente, su consumo puede favorecer el sangrado de la hemorragia.

Además de muchas virtudes, con el ajo se pueden hacer más trucos que con la varita de Harry Potter: dar aroma a la ensalada, frotando con un ajo la ensaladera, hacer un ajolio (all-i-oli) bien emulsionado añadiendo unas gotas de agua al aceite, hacer una aceitunas con carácter añadiendo en un bote tres dientes de ajo sin pelar algo machacados, pimentón y orégano, y si trabaja en la industria del metal, el ajo tiene componentes sulfurosos que fijan los metales pesados y los transforman en compuestos inocuos que puede expulsar , así que el bocadillo del almuerzo, con ajo.

Y por último, vamos a intentar una receta muy sencilla y muy resultona con nuestro, ya hermano, el ajo: Sopas de ajo de Aragón

Ingredientes

  • 1 litro de agua
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • 6 dientes de ajo
  • 1 huevo
  • Pan duro en trozos

Elaboración de la sopa de ajo

  1. Poner a calentar el agua en una cazuela, junto con la sal y unos 10 ml de aceite.
  2. Pelar cinco de los seis dientes de ajo y partirlos en láminas e incorporar al agua.
  3. Hervir hasta que las láminas de ajo queden tiernas.
  4. Dejar cocer la sopa, durante 6 minutos hasta que se vea el pan tierno.
  5. Partir el diente de ajo restante y ponerlo a freír en la sartén, a fuego suave para que no se queme. Cuando el ajo esté un poco dorado, retirarlo y añadirlo con el aceite a la sopa
  6. Retirar la cazuela del fuego. Batir un huevo y añadirlo a la sopa revolviendo poco a poco
  7. Dejar reposar.

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