La mona de Pascua

"La Mona de Pascua"

Dulce tradición

La mona de Pascua es un alimento típico de la repostería española. Se prepara tradicionalmente en las regiones murciana, valenciana, catalana, aragonesa y castellano-manchega.

Un dulce parecido denominado roscón o “rosco” de Pascua se da en Galicia, también podemos encontrarlo bajo el nombre de en Jaén y en Asturias se denomina pegarata o “bolla”.

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Hoy día puede encontrarse con ligeras variaciones en todo el país. Es una torta de la Pascua cuya degustación simboliza que la Cuaresma y sus abstinencias se han acabado.

El nombre proviene de la munna o mouna, término árabe que significa “provisión de la boca”, regalo que los musulmanes hacían a sus señores. La mona es un postre de gran tradición en todo el Mediterráneo.

La costumbre es muy antigua, ya que sale documentada en el siglo XV, aunque su primitiva elaboración era diferente de la que se conoce ahora. Antiguamente la “mona” era una torta de pan circular, pero también podía tener diferentes formas: un cordero, una gallina, una luna, un barco, un molino … pero en ninguna de ellas faltaba el huevo.

Aunque el ingrediente protagonista de la “Mona de Pascua” es el chocolate, las primeras “monas” que aparecieron, en Aragón, Cataluña y otras regiones de la geografía española, fueron trabajadas con masa de pan común, para posteriormente pasar a la masa abizcochada y huevos duros, símbolo de fertilidad en el mundo pagano. Más tarde se añadiría el chocolate que entró en Europa procedente de América por Barcelona. Fue a finales del siglo XIX cuando apareció en Francia la costumbre de hacer piezas de chocolate en forma de huevo.

 

La tradición de las tortas adornadas con huevos fue eclipsada por el chocolate con el que se esculpen figuras fantásticas. Las primeras monas de pastelería se elaboraron hace más o menos cien años. Sin embargo, aún hoy en algunos pueblos de Aragón se celebra la costumbre desde tiempos muy lejanos de preparar en hornos comunitarios para el Domingo de Ramos, figuras de masa de pan para colgarlas en las palmas y ramas de olivo.

Desde el año 1904, año en que se celebró una exposición de figuras de chocolate en el parque de la Ciudadela de Barcelona, importantes exposiciones se han ido celebrando, consolidando así el interés que esta peculiar forma de artesanía ha suscitado desde siempre entre pasteleros artesanos dedicados a elaborar, en la mayoría de los casos, auténticas obras maestras que elevan el chocolate a categoría de arte a través de estas curiosas expresiones artísticas.

La tradición marcaba que el padrino de bautizo o abuelo (en muchos casos es la misma persona) regalaba al niño una torta o roscón que llevaba tantos huevos duros como años tenía éste. La edad máxima eran los 12 años por lo que ese es el último año en el que se le obsequiaba y para ello se le colocaba un huevo extra.

 

El padrino regala la mona a su ahijado el Domingo de Pascua, después de misa. El Lunes de Pascua es tradición que se reúnan dos o tres familias o un grupo de amigos y que vayan a comer la mona juntos a algún lugar, en un festín en el que no faltan las chuletas de cordero, conejo a la brasa, la paella y, sobre todo, el vino. En muchas poblaciones las pastelerías compiten para exhibir en su escaparate la escultura de chocolate más espectacular, que puede ser una maqueta de un edificio una figura de un personaje popular o un conjunto de tartas con figuras de chocolate o guirlache. Este alimento propio del lunes de Pascua, la mona, y la costumbre de hacer una salida al campo para comerlo en familia ha acabado dando nombre al día, que para muchos es “el día de la mona”.

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