LA ISLA DE LAS HORTENSIAS: TERCEIRA (AZORES).

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LA ISLA DE LAS HORTENSIAS: TERCEIRA (AZORES).

GastroManía

Cuando llegamos a la isla de Terceira, en el archipiélago de las Azores, era de noche; en vuelo directo desde Madrid, en la compañía insular SATA; que junto con los responsables turísticos está haciendo una excelente labor en la promoción de estas islas portuguesas.

Se llama TERCEIRA, por ser la tercera en descubrirse, por los portugueses en 1427; del total de las nueve que conocemos con el nombre de Azores; siendo la tercera en tamaño: Apenas 29 por 28 kms.

Sin embargo, estos datos no dan una idea de la enorme diversidad paisajística en sus montañas, en su mar oceáno, en sus núcleos urbanos y en su gastronomía, parecida pero diferente de la portuguesa peninsular.

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Angra do Heroismo 1

El verde de sus campos, el intenso y límpido azul del oceáno Atlántico; de sus campos de cultivo y de vinos de Biscoito, salpicados de vacas lecheras por doquier, te engancha y atrapa en cuanto empiezas a recorrer la isla de Terceira.

Y la apelación de la “ Isla Violeta”, es porque esta bella flor es omnipresente en las fachadas de sus casas, en sus campos; lo que le aporta mas belleza aún, si cabe.

Lo mejor es alojarse en la capital, de sonoro nombre: Angra do Heroísmo, otorgado al haberse posicionado a favor del rey liberal en contra del otro absolutista.

Angra es una pequeña ciudad de apenas unos doce mil habitantes; una joya arquitectónica en medio del mar: Esto le valió, en 1983, el título de “ Patrimonio de la Humanidad”, la primera ciudad portuguesa en conseguirlo: Casonas palaciegas, pequeñas casas de colores; catedral, monasterios, museos, iglesias y fortificaciones para protegerlas de… los españoles, sobre todo; aunque Felipe II construyó aquí el mayor fuerte defensivo, — antes castillo de san Felipe, hoy Forte de San Juan Bautista–, en el monte Brasil; y que fue derrotado por un furioso “ejército” de toros bravos.

En honor de este suceso, se celebran durante cinco o seis meses, las “touradas”, donde los mas valientes de la isla Terceira demuestran su valor, por las calles; aunque también tiene una Plaza de Toros.

Pero no sólo de patrimonio vivimos: Para ello, y para reponer fuerzas agotados ante tanta belleza, está su salvadora Gastronomía: Pescados sabiamente asados al carbón; quesos de sus vacas, mariscos y sus carnes, sobre todo de vaca vieja, en su plato estrella, la alcatra; estofado potente y abundante, que se debe compartir o tomar como plato único; al que acompañan con un pan local, ligeramente dulce, y vino de la isla.

Resulta un vino limpio y brillante, con un color rojo muy vivo. En nariz está presente la fruta roja con ciertos toques tostados y especiados. En boca es algo ácido, de tanino no demasiado afinado pero agradable, cremoso, con cuerpo, de final largo y retronasal muy frutal.

Darse un paseo por las pastelerías de la ciudad, para tomar el famoso dulce de la reina doña Amelia, con un excelente café y una copita de bagaÇo (aguardiente de vino), nos dará las energías suficientes para seguir nuestros paseos por esta bella isla de Terceira.

Algunas pistas para recorrer sus bellos paisajes:

Algar do Carvao, un antiguo volcán, es un monumento natural de gran belleza; impresiona introducirse hasta lo mas profundo, viendo estalactitas y un notable poblamiento vegetal que recubre casi en su totalidad el cono y el cráter. Desde luego, una visita que no nos dejará indiferentes. Paisajes parecidos se pueden admirar en el Biscoito da Ferraria, en Pico Alto y la Sierra de Santa Bárbara, la gruta doi Natal o la Furna do Enxofre, con fumarolas y rodeados de bosques de laurisilva; con miradores; para extasiarnos ante tanta belleza.

Darse un paseo por las pastelerías de la ciudad, para tomar el famoso dulce de la reina doña Amelia, con un excelente café y una copita de bagaÇo (aguardiente de vino), nos dará las energías suficientes para seguir nuestros paseos por esta bella isla de Terceira.

Algunas pistas para recorrer sus bellos paisajes:

Algar do Carvao, un antiguo volcán, es un monumento natural de gran belleza; impresiona introducirse hasta lo mas profundo, viendo estalactitas y un notable poblamiento vegetal que recubre casi en su totalidad el cono y el cráter. Desde luego, una visita que no nos dejará indiferentes. Paisajes parecidos se pueden admirar en el Biscoito da Ferraria, en Pico Alto y la Sierra de Santa Bárbara, la gruta doi Natal o la Furna do Enxofre, con fumarolas y rodeados de bosques de laurisilva; con miradores; para extasiarnos ante tanta belleza.

Porque, no en vano, es la isla con el mayor bosque nativo del archipiélago. Recorrer sin prisas sus estrechas carreteras, donde aparecen pueblecitos coloridos, luminosos y adornados con flores, casi siempre hortensias; visitando sus pequeñas iglesias o los monumentos al Espíritu Santo, muy abundantes; sin olvidarse de falar un rato con sus amables y hospitalarios habitantes.

En suma, una escapada muy cercana y muy bella, de la que no nos vendremos defraudados, al contrario. No se pierdan la isla violeta.

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