JÄGERMEISTER

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JÄGERMEISTER

El licor alemán con 56 hierbas diferentes.

De moda en los últimos, seguramente recuerdes una llamativa luz roja que rompe con la oscuridad de la barra en los locales más “IN” de tu ciudad. Se trata de una especie de caja que responde al nombre de «tap machine» y cuya función consiste en mantener la bebida muy fría al tiempo que hace las veces de dispensador. La enigmática máquina alberga en su interior un licor alemán llamado Jägermeister que se acostumbra a servir en vasos de chupito y siempre a temperaturas que rondan los -20ºC.

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Jägermeister es un licor de hierbas con un 35% de contenido alcohólico. Se elabora con hierbas y es muy popular en Baja Sajonia en la ciudad de Wolfenbüttel. En esta ciudad se encuentra la raíz de la empresa que la comercializa: Mast-Jägermeister SE. La receta secreta de este licor alemán, se prepara con 56 hierbas diferentes.

La popularidad de esta bebida ha tenido tanta fuerza que a finales de los 90 ha llegado hasta la clase media de los Estados Unidos. Inclusive es común encontrar cócteles hechos a base de este licor. Sin embargo, según la página oficial, su elaboración ha sido pensada para un consumo sin mezcla alguna.

Jägermeister, que en alemán significa maestro cazador, fue un término acuñado en 1934 (en el marco de la ley de caza «Reichsjagdgesetz») para nombrar a los guardabosques de la administración pública germana. Es precisamente en aquella época cuando un apasionado de las cacerías llamado Curt Mast, decide utilizar el citado vocablo para dar forma a su nueva creación: una singular bebida que hará más llevaderas las frías noches persiguiendo a la presa.

La comercialización del Jägermeister comenzaría en 1935 como un remedio eficaz contra la tos y los problemas digestivos dado el carácter único de sus ingredientes naturales. Desde botánicos conocidos como camomila, cilantro, lavanda, cardamomo, naranja o nuez moscada, hasta otros como malavisco, milenrama, granos del paraíso o pimienta de Java, varias frutas, raíces orientales, regaliz, anís, jengibre, bayas de enebro que figuran como posibles. Y es que su composición guarda una parte secreta. Estos componentes se muelen y maceran en agua y alcohol durante 2 ó 3 días; esta mezcla después se filtra y se almacena en una barrica de roble durante un año. Pasado este tiempo, se filtra otra vez, se mezcla con azúcar, caramelo y agua, se filtra el licor de nuevo y se embotella.

Durante la Segunda Guerra Mundial, este licor adquirió una gran relevancia en el seno de las tropas alemanas al ser utilizado como anestésico y debido a su alta graduación alcohólica, también aprovechado como desinfectante.

Traducido literalmente, Jägermeister significa “maestro de cazadores”, que combina Jäger (cazador) y Meister (maestro, en el sentido de un profesional experto). Una traducción libre sería supervisor de guarda de caza o del bosque. Es por esto que en su etiqueta aparece una cruz sobre un ciervo, que evoca la visión de San Huberto, obispo de Lieja, que era cazador de ciervos y es patrono de los cazadores.

En Alemania, a menudo es llamado de forma cómica Leberkleister (“pegamento hepático o de hígado”, siendo “Leber” hígado y “Kleister” un engrudo). El humor juega con el hecho de que Leberkleister es una rima exacta con Jägermeister. Un anuncio satírico que se burla de Jägermeister como Leberkleister apareció en la contraportada del número 70 de la edición alemana de la revista MAD en febrero de 1975, bajo la rúbrica “Anuncios que nos gustaría ver”.

Como dato curioso, Jägermeister fue el licor que revolucionó el fútbol. El hecho fue que convirtió al Eintracht Braunschweig alemán, allá por el 1973, en ser el primer equipo tanto en Alemania como en el resto del mundo en llevar un patrocinador en su camiseta. La novedad, imitada por otros equipos de la Bundesliga, es clave para entender este deporte tal y como lo conocemos.

El Jägermeister incluye entre su lista de 56 ingredientes, varias frutas, especias y raíces orientales, regaliz, anís, jengibre, bayas de enebro. Estos componentes se muelen y maceran en agua y alcohol durante 2 ó 3 días; esta mezcla después se filtra y se almacena en una barrica de roble durante un año. Pasado este tiempo, se filtra otra vez, se mezcla con azúcar, caramelo y agua, se filtra el licor de nuevo y se embotella.

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