Bomboloni (25 Uds)

¿Qué voy a necesitar?

  • 270g de harina de fuerza (12% de proteína)
  • 60g de mantequilla en pomada
  • 1 huevo “M”
  • 5g de sal
  • 50g de azúcar
  • 10g de levadura fresca de panadero
  • 100g de agua fría
  • 50g de leche entera
  • 1/2 cucharadita de pasta o esencia de vainilla
  • Azúcar para rebozarlos
  • Ganache de chocolate para rellenar
  • Crema pastelera

Lo primero que haremos será hacer una masa previa. Para ello, disolveremos la levadura en el agua y la leche y añadiremos 70g de la harina. Dejamos reposar la masa tapada con un paño durante 40 minutos.

Pasado ese tiempo, echamos en un bol (o el bol de vuestra amasadora) el resto de la harina, el huevo, la sal, el azúcar, la vainilla y la masa previa. Amasamos con los ganchos, ya que como sabéis, en este tipo de masa no nos interesa meter aire.
¿Hasta cuándo amasamos? Pues hasta que veamos que el gluten se ha desarrollado (se verán las fibras) y la masa tenga un aspecto homogéneo.
Ahora es el turno de añadir la mantequilla. Volvemos a amasar, hasta que nuestra masa se vuelva elástica y lisa y se vuelve menos pegajosa.
Esta masa es algo difícil de manejar, no os voy a engañar. Aunque veamos que el gluten está perfectamente desarrollado y su apariencia lisa, no dejará de ser pegajosa.
Pero esto tiene un porqué. Y es que gracias a eso, conseguiremos unos bomboloni tiernos y esponjosos.

Pasamos la masa a un bol ligeramente untado de aceite y la tapamos con film para dejarla reposar en la nevera durante toda la noche (esto es lo que se llama primera fermentación). Antes de irnos a dormir, no se nos debe olvidar desgrasar la masa. Para ello, apretamos suavemente la bola con la palma de la mano.

…al día siguiente

Al día siguiente, sacamos nuestra masa de la nevera y cogemos porciones para hacer las bolas. Podéis pesarlas para aseguraros que las hacéis todas iguales.
Las vamos dejando sobre una bandeja forrada con papel de horno. No olvidéis dejar un espacio entre ellas, ya que crecerán durante la fermentación secundaria.

Dejamos los bomboloni reposando durante 2 horas en un lugar cálido cerrado (el horno apagado es perfecto). Como os he dicho, veréis como aumentan de tamaño.
¡Ya casi estamos!
Con mucho cuidado, recortamos el papel de hornear alrededor de cada bomboloni, esto nos ayudará a manipularlos sin tocarlos a la hora de freírlos.
Mientras recortamos, ponemos abundante aceite de girasol a calentar, el suficiente como para que los bomboloni puedan flotar bien durante la fritura.
Para freírlos, cogemos cada trocito de papel de horno con nuestro bomboloni y lo dejamos caer al revés sobre el aceite caliente. Sumergimos con cuidado la bolita, así el papel se desprende.
Lo ideal es freírlos a una temperatura que ronde los 170ºC, para que ni se os quemen por fuera y queden crudos por dentro ni chupen aceite por estar muy baja la temperatura.
Os recomiendo no freír más de 3 ó 4 a la vez, para que podáis controlar bien el punto de fritura.

Cuando estén listos los dejamos un poco sobre un papel absorbente, para eliminar el exceso de aceite que pueda haber y aún calientes, los pasamos por azúcar y los dejamos enfriar en un plato.

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